Agua, fuego, aire y tierra
Poema · Miguel Antonio
Un día llegaste aquí siendo agua,
y yo era fuego candente.
Caíste en forma de lluvia, y cuando me tocaste,
no pude evitar evaporarte.
Te convertiste en aire, transformada en una nube
blanca como la nieve.
Entonces, de fuego pasé a ser aire,
y te soplé tan fuerte que te fuiste a otros mares.
Yo seguí soplando y soplando,
a todas las nubes que pasaban,
hasta que me encontré con una nube congelada
que al soplarla me transformó en nieve,
blanca como una nube.
Caí sobre la cordillera de los Andes,
y allí me quedé todo el invierno.
Un día te divisé a lo lejos, desde la montaña;
eras una nube inmensamente grande,
y en ese momento, el sol me convirtió en río,
y descendí hasta llegar al océano.
Te perdí de vista, miraba al cielo,
te buscaba entre las nubes, pero no te encontraba.
El sol me volvió a mirar y esta vez me convirtió
en una pequeña nube.
Era tan pequeña que podía volar muy rápido,
entonces te busqué, te divisé, volé hacia ti,
te había visto convertida en tierra.
Cuando por fin logré caer en forma de lluvia,
te transformaste en fuego, y al tocarte, no pudiste evitar que me evaporara.
Después, cuando te convertiste en viento
y me soplaste,
por alguna extraña alquimia
me convertí en cenizas,
¡cenizas al viento!
lentamente caí al suelo.
Y luego, siendo tierra...
me enteré del cambio climático.